ANÁLISIS: Los misiles hipersónicos pueden salvar el B-1B

MIENTRAS LOS ALTOS OFICIALES DE LA FUERZA AÉREA ESTADOUNIDENSE ESTÁN CONSIDERANDO la posibilidad de desprenderse de los B-1B en favor de más B-21, un experimento del Ala de Pruebas (TW) del servicio puede apuntar a un indulto para el bombardero.

El 28 de agosto, el 419º Escuadrón de Pruebas de Vuelo (FLTS) de la 412ª TW, el Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea y socios de la industria llevaron a cabo una demostración de "transporte ampliado" con el B-1B en la Base Aérea Edwards, California.

La demostración mostró el potencial de aumentar la capacidad armamentística del Lancer para integrar futuras armas avanzadas. Los dos programas posibles -el transporte externo y las opciones de bahía larga- permitirían al B-1B transportar armas externamente, lo que aumentaría significativamente la capacidad de su cargador de municiones, además de añadir municiones más grandes y pesadas, como las armas hipersónicas.

USAF B-1B and Qatari Mirage 2000-5 [USAF/ Staff Sgt Clayton Cupit]
A USAF B-1B and a Qatari Mirage 2000-5 fly in formation during Joint Air Defense Exercise 19-01, last February. The relentless pace of operations in the Middle East and Afghanistan has taken its toll on B-1 serviceability. USAF/ Staff Sgt Clayton Cupit

En última instancia, las armas convencionales podrían transportarse en seis de los ocho puntos duros externos existentes, que nunca se han empleado de forma operativa. Esto aumentará la "capacidad de carga" del Lancer de las 24 armas que lleva ahora internamente hasta 40. La demostración también incluyó una maqueta de misil hipersónico acoplada a un lanzador rotativo convencional del tipo B-52H.

El desarrollo es oportuno, ya que el B-1B parece cada vez más vulnerable a medida que la USAF pretende racionalizar su flota de bombarderos. El Jefe de Estado Mayor de la USAF, el general David Goldfein, declaró a la prensa el 17 de septiembre que el Lancer sufre importantes problemas estructurales, principalmente por haber sido utilizado en su configuración menos óptima, volando a media altura y a velocidades muy lentas y con las alas hacia delante, durante años de combate sobre Afganistán y Oriente Medio. El servicio ha estado estudiando la posibilidad de retirar una parte de la flota para invertir en más B-21, en armas estratégicas de precisión de largo alcance o en el programa de reconversión del B-52. Aquellos aviones cuyo retorno a la plena operatividad resultaría prohibitivo serían retirados. Sin embargo, el potencial de la demostración del "transporte ampliado" podría salvar al B-1, que hasta ahora se esperaba que siguiera en servicio hasta 2040.