Fuerza futura

La Real Fuerza Aérea del Reino Unido confía en el éxito del programa Tempest para satisfacer gran parte de sus necesidades aeroespaciales de defensa para la segunda mitad del siglo, ¿dónde podría encajar esta plataforma en la flota de 2040 y más allá? Samuel Beal analiza la posible línea de batalla.

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Lo viejo y lo nuevo: un Eurofighter Typhoon junto a un modelo conceptual del Tempest, una visión del futuro avión de combate del Reino Unido, en BAE Systems en Warton
BAE Systems

Anunciado a mediados de la década de 1980 como un caza de última generación capaz de superar al más ágil de los MiG soviéticos y de igualar la destreza tecnológica estadounidense, el consorcio detrás del Eurofighter se propuso un reto industrial y de ingeniería de enormes proporciones. Sin embargo, al estar dotado de lo último en tecnología y software, los partidarios más acérrimos del Eurofighter consideraban que el avión era como tener "el caza del mañana hoy".

Esa fanfarria inicial resultó ser prematura. Cuando alcanzó la capacidad operativa en 2003, una burla común lanzada desde el otro lado del Atlántico afirmaba que el Eurofighter, lejos de anunciar el futuro, equivalía a un "caza de ayer, hoy". Pero la saga del Eurofighter podría aportar importantes lecciones a uno de sus patrocinadores originales: la Royal Air Force (RAF), que vuelve a estar inmersa en un gigantesco proyecto multinacional de adquisición de un nuevo caza.

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