La amenaza de los 200.000 mph para todos los aeropuertos del mundo

Este fenómeno incontrolable, que viaja a una velocidad más de 300 veces superior a la de un Boeing 747 en crucero, representa un grave peligro para las operaciones de las aerolíneas en tierra. Key.Aero habla con Chris Vagasky de Vaisala para saber más...

No hay que meterse con la madre naturaleza. Eso es algo que la industria de la aviación sabe muy bien porque tiene la capacidad de impactar fuertemente en sus actividades.

Aunque no suelen ser un peligro para los aviones en el aire, los rayos pueden ser un problema para los aeropuertos y las operaciones que allí se realizan.

"No se quiere tener a gente en la pista repostando aviones con combustible muy explosivo; tampoco se quiere tener a gente manipulando el equipaje o subiendo y bajando de los aviones cuando hay rayos en la zona", explica Chris Vagasky, meteorólogo y director de aplicaciones de iluminación de Vaisala, una empresa de mediciones meteorológicas, industriales y medioambientales.

En Estados Unidos se celebra la Semana de la Concienciación sobre la Seguridad de los Rayos y Chris describe lo peligroso que es este fenómeno: "Los rayos son extremadamente calientes -50.000 grados Fahrenheit-, más calientes que la superficie del sol, y contienen más electricidad que la que corre por las paredes de tu casa. Es unas 10.000 veces más potente que esa electricidad".

En los últimos meses, el meteorólogo ha observado impactos de rayos en aeropuertos de Estados Unidos, Brasil y Vietnam. Mientras que los aviones están diseñados para soportar los impactos, los aeropuertos y las personas que trabajan en ellos están menos protegidos.

"El rayo arranca un trozo de la pista y provoca retrasos, porque hay que enviar a los equipos a reparar el agujero, que a veces puede tener uno o dos pies de ancho y de seis a diez pulgadas de profundidad", explica.

"No queremos trozos de asfalto en la trayectoria de los aviones, porque los neumáticos podrían atropellarlos y dañar el avión, y si son lo suficientemente pequeños, podrían ser ingeridos por los motores de los aviones, lo que causa sus propios problemas".

Chris afirma que cada año se producen aproximadamente dos mil millones de "rayos" en todo el mundo y que es fundamental que el sector conozca el riesgo que suponen: "Es realmente importante que los aviadores, los gestores de los aeropuertos y los responsables de la seguridad operativa sean conscientes del riesgo y la amenaza que suponen los rayos para las operaciones de aviación".