La restauración de XH558

En 2004, más de 20 años después de su último vuelo en la RAF, se concedió el permiso para restaurar el XH558 para que volviera a volar. Así es como se hizo...

El Vulcan to the Sky Trust se hizo con la propiedad oficial del Vulcan XH558 en 2005, y el Dr. Robert Pleming desempeñó un papel decisivo en la decisión de llevar a cabo su restauración. Pleming era un fanático del Vulcan de toda la vida, cuya dedicación a la preservación de su legado surgió durante la observación de su penúltimo vuelo para la RAF en 1993, donde, según dijo, le había "guiñado el ojo". Pleming era muy consciente de la gran cantidad de amor que el público sentía por la última de las Vulcan, lo que resultó ser la clave para que volviera a volar. Convencido de que se había retirado antes de tiempo, a finales de la década de 1990 se propuso (con la ayuda de otros miembros del Vulcan to the Sky Trust) emprender el largo proceso de restaurar el XH558 para que volviera a volar.

Lo primero en la lista de tareas era averiguar si un avión ex-militar como el Vulcan tendría permiso para volar. Como ya no era una aeronave militar, el hecho es que primero tendría que recibir una matrícula de avión civil antes de poder continuar con cualquier aspiración de vuelo. La matrícula concedida fue G-VLCN. Sin embargo, se hizo una excepción con el XH558 y se le concedió permiso para volar con sus marcas originales de la Real Fuerza Aérea.

En 1999, se llevó a cabo un estudio técnico detallado del XH558 para determinar la probabilidad de que se produjeran problemas técnicos importantes en caso de que el Vulcan volviera a volar. Uno de los principales focos de atención sería el alcance de la restauración necesaria en el propio avión. Afortunadamente, en el año 2000, el estudio técnico confirmó que, a cambio de un coste, el Vulcan podía volver a ser plenamente aeronavegable.

Ese coste, como sucedió, resultó ser de 3,5 millones de libras. Confiando aún en el amor del público por el bombardero, Pleming y el equipo siguieron adelante con la tarea, organizando campañas de recaudación de fondos para que la gente donara a la causa. Sin embargo, pronto quedó claro que se necesitaría un gran apoyo financiero para conseguir la cuantiosa suma. En 2002 se presentó una solicitud de subvención fallida al Fondo del Patrimonio Nacional. Decididos a no dejarse abatir por el fracaso, el equipo volvió a presentar una nueva solicitud de subvención en 2003, esta vez con el respaldo del público y destacando los beneficios educativos de un activo patrimonial británico tan importante. La subvención tuvo éxito: se destinaron 2,5 millones de libras a la restauración del XH558, con el argumento de que el proceso aportaría beneficios públicos a largo plazo. El resto del dinero tendría que ser recaudado por el propio proyecto.

Lo siguiente en la lista del equipo era la parte más emocionante: la restauración en sí. Con un plazo estimado de 14 meses, era vital que los empleados para trabajar en el proyecto lo hicieran con la máxima calidad. Se realizaron inspecciones que revelaron una serie de arreglos menores, como pequeñas grietas en el fuselaje. Se realizaron varias pruebas para descubrir si el avión tenía algún problema subyacente en sus sistemas hidráulicos, neumáticos y de oxígeno. Al cabo de 12 meses, el equipo se encontró con los problemas más difíciles. En primer lugar, con la nueva matriculación del Vulcan como avión civil, había que eliminar todo el equipo relacionado con su anterior función como bombardero nuclear militar. Esto significaba el desguace de varios de los sistemas originales de la aeronave, lo que supondría mucho tiempo y mano de obra. Cada eliminación de un sistema requeriría su propio caso de seguridad, lo que conllevaba un extenso análisis no planificado (que añadía tiempo y dinero). Además, otras inspecciones del fuselaje revelaron una cantidad significativa de corrosión en las pieles de aleación de magnesio y en la estructura de las superficies de control de vuelo. Estas unidades tendrían que ser reconstruidas, de nuevo con un coste enorme.

A pesar de algunos contratiempos inesperados y de un proceso de restauración más largo de lo previsto, el final estaba a la vista en 2007. Sólo quedaba el reacondicionamiento de los sistemas de la aeronave. Esto incluía el reacondicionamiento de los componentes que se retiraron para la revisión del fuselaje del avión, desde los asientos eyectables hasta los motores y los instrumentos de la cabina. Al enfrentarse a su mayor reto, el equipo tuvo que actualizar muchos de los sistemas críticos. Los sistemas requerían una revisión de la tecnología militar de los años 50 a la tecnología moderna, al tiempo que se mantenía la autenticidad de la aeronave.

La restauración del XH558 se completó en agosto de 2007, después de 26 meses. En julio de 2008 se le concedió el "permiso de vuelo" y dos días más tarde volvió a surcar los cielos ante la adoración de cientos de aficionados en el RAF Waddington Air Show. El lugar era especialmente apropiado, ya que fue su hogar durante muchos años de servicio en la RAF. Tanto los aficionados como los que habían trabajado incansablemente en su restauración seguirían disfrutando de ella en el cielo durante otros ocho años, e incluso le asignaron el nombre de "Espíritu de Gran Bretaña" en 2010. Voló hasta que la falta de apoyo hizo que tuviera que quedarse en tierra por última vez.

Ahora, el Vulcan to the Sky Trust tiene una nueva misión y una nueva forma de mantener vivo el legado del Vulcan para las generaciones venideras. La Operación Salvaguarda es una importante campaña de recaudación de fondos cuyo objetivo es construir la Experiencia Vulcan, una exposición estática donde el XH558 vive ahora en el aeropuerto de Doncaster Sheffield. Los dos principios rectores de la organización benéfica constituyen la punta de lanza de la campaña: honrar a quienes nos sirvieron en el pasado e inspirar a las generaciones futuras para que contribuyan a mantener el papel histórico del Reino Unido en la vanguardia de la innovación en la aviación.

Junto con la Experiencia Vulcan, la campaña pretende crear el Green Technology Hub. Se espera que los jóvenes aprovechen su experiencia en el centro para convertirse en la nueva generación de ingenieros que trabajarán por un futuro más brillante y ecológico. Y para honrar a los que perdieron la vida por nuestra seguridad en la Guerra Fría, el consorcio erigirá un "muro conmemorativo de la Fuerza V" dentro del hangar. A pesar de que el XH558 no puede volar, el Vulcan to the Sky Trust está decidido a mantener vivo su legado para mejorar la educación de los jóvenes durante muchos años. Y todo empezó con un guiño.

Para saber más sobre el Vulcan to the Sky Trust, visitehttps://vulcantothesky.org/

Vulcan to the Sky Trust